"DOCE TARJETAS POSTALES AUTOGRAFIADAS POR BONIFACIO BYRNE"

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Como hemos visto en nuestras páginas temáticas a inicios del siglo pasado resultó significativo el auge de las tarjetas postales como vía de saludo, felicitación o intercambio que permitía el conocimiento de otros países y costumbres. Cuba, que surgía como república en esos precisos momentos y que acababa de pasar por una incruenta contienda en aras de su liberación del yugo colonial no se quedó atrás en este aspecto emitiendo interminables series de postales que quedaron como testimonio de nuestras costumbres, ciudades y paisajes de aquel entonces. También las mejores series producidas en el extranjero se importaron y vendieron en la mayoría de nuestras tiendas del género siendo ampliamente adquiridas y usadas por  la población. Coincidiendo con este hecho se puso de moda entre las jovencitas pertenecientes a familias destacadas en el país, coleccionar mediante dichas postales los autógrafos de las personalidades más importantes de la época. Acostumbraron ellas enviarle dichas tarjetas ya con el sello y la dirección incluida a los personajes de su elección rogándoles su firma. Ingenuo y culto pasatiempo, ideal para un periodo en que eran muchos los personajes ilustres y héroes de la pasada guerra que merecían la admiración de nuestro pueblo gracias al cual actualmente y con un poco de suerte, podemos reunir estos invaluables retazos de historia enmarcados todos en un mismo contexto: una tarjeta postal generalmente valiosa desde un punto de vista artístico o documental.

Muy interesante también resulta el hecho de que era costumbre de la época que dichos personajes acompañaran su firma con un verso, un pensamiento, un comentario, etc., lo cual hace de muchas de estas piezas verdaderos documentos históricos o literarios que a veces contienen versos inéditos de poetas y escritores importantes; otras opiniones que nos resultan interesantes en estos momentos; otras ocurrencias que además de resultarnos divertidas nos dan idea de la agudeza del personaje en cuestión.

A uno de aquellos poetas, Bonifacio Byrne, dedicaremos esta página donde mostraremos una pequeña colección de doce tarjetas dedicadas por este a varias de las jovencitas en cuestión. Contienen todas poemas inéditos, autografiados y concebidos con gracia sin igual, ajustando con su ingenio peculiar el texto del poema a la imagen de la postal que habría de dedicar. Lo invitamos a contemplaras en la galería adjunta.

Fue Byrne uno de nuestros grandes poetas, perteneciente a una generación relegada al olvido por las corrientes renovadoras que florecieron desde finales de la década del veinte. Sin embargo, uno de sus poemas, “Mi Bandera”, lo ha salvado de las brumas del tiempo y lo mantendrá por siempre en nuestra memoria: Incluido en el volumen” Lira y Espada” fue publicado poco después de regresar el poeta de Estados Unidos, donde se mantuvo exiliado durante la última guerra. Al pasar junto a la farola del Morro habanero, en el barco que lo traía de regreso, Byrne vio que junto a la bandera de la estrella solitaria flotaba la de Estados Unidos, como un símbolo de la ocupación yanqui de la isla. Y de ese triste momento surgió esta antológica pieza donde expresa su angustia frente a la incertidumbre del futuro nacional amenazado por una potencia extranjera:

Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!

¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana,
y no he visto una cosa más triste... !

Con la fe de las almas austeras,
hoy sostengo con honda energía,
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!

En los campos que hoy son un osario
vio a los bravos batiéndose juntos,
y ella ha sido el honroso sudario
de los pobres guerreros difuntos.

Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!

En el fondo de obscuras prisiones
no escuchó ni la queja más leve,
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve...

¿No la veís? Mi bandera es aquella
que no ha sido jamás mercenaria,
y en la cual resplandece una estrella,
con más luz cuando más solitaria.

Del destierro en el alma la traje
entre tantos recuerdos dispersos,
y he sabido rendirle homenaje
al hacerla flotar en mis versos.

Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
en el llano, en el mar y en la cumbre.

Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día...
nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía!...

Veamos a continuación una corta biografía de nuestro protagonista copiada de Wikipedia, la enciclopedia libre de la red:

Bonifacio Byrne nació en la provincia de Matanzas, Cuba el 3 de marzo de1861 y murió en su ciudad natal el 5 de julio de 1936. Fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista. Realizó sus estudios en Matanzas. Desde la adolescencia tuvo inclinación por la literatura. En su ciudad natal frecuentó el Círculo Literario. En 1890 con Manuel de los Santos Carballo fundó el periódico "La Mañana" y luego, junto a Gumersindo Moreno crearía "La Juventud Liberal".

Después de un período juvenil de iniciación en la poesía modernista, se convirtió, a partir de 1896, en el intérprete de los entusiasmos y agonías de su pueblo en la lucha por su independencia de la corona española.
Pocos años más tarde, en 1896, se vio precisado a emigrar a los Estados Unidos por razones políticas al publicar sus sonetos en ocasión del fusilamiento de Domingo Mejía.

El 29 de enero de 1896 sale de Matanzas en el ferrocarril de Bahía, al día siguiente embarca para Tampa, poco tiempo después se le une su familia.

En el exilio se dedicó a labores separatistas y fundó, en Tampa, el Club Revolucionario, del cual fue secretario. Durante su estancia en esa ciudad trabajó como lector de tabaquerías y colaboró en varias publicaciones de la época. Regresó a Cuba en 1899.

Durante su estancia en esa ciudad floridana trabajó como lector de tabaquerías y colaboró en el Periódico Patria, "El Porvenir" y en "El Expedicionario".

El 3 de enero de 1899 embarca en el vapor Mascotte de regreso. Llegó a la Habana el día 4 y el poema Mi Bandera lo escribió ese mismo día en la calle Jesús María # 9 en Guanabacoa, se publicó por primera vez el 5 de mayo de 1899 en el periódico matancero de Cuba.

Durante la república mediatizada fue secretario del Gobierno Provincial de Matanzas y de la Superintendencia Provincial de Escuelas. En 1909 fundó el periódico "El Yucayo". Colaboró en "La Primavera", "El Ateneo", "Diario de Matanzas", "El Fígaro" y "La Discusión". Fue declarado Hijo Eminente de Matanzas en 1915. Ese mismo año se trasladó a Nueva York para reponer su quebrantada salud.

Su primer poemario, "Excéntricas" (1893) fue recibido calurosamente por Casal, porque había "...interrumpido el tono monótono de la poesía cubana..." con un libro animado de un espíritu novedoso, sin innovaciones métricas, pero con desenfado y maestría en la versificación. La más famosa de sus poesías "Mi bandera", caló hondo en la conciencia nacional, porque representaba la ansiedad de todo un pueblo que había luchado por una libertad que no significaba aún soberanía.

En 1890 fundó los periódicos La Mañana y La Juventud Liberal. Publicó su primer libro de versos en 1893.
Regresó a Cuba en 1899. Fue declarado hijo eminente de Matanzas en 1915.

Obtuvo galardones poéticos en los juegos florales de Sancti Spíritus  en 1916 y en Matanzas en 1934.
Fue miembro fundador del grupo Índice en 1935.

Era socio correspondiente de la Academia Nacional de Artes y Letras.

Cultivó también el teatro con sus piezas El anónimo en 1915, Varón en la puerta  en 1905, El legado en 1908, El espíritu de Martí  en 1908 y Rayo de sol en 1911, algunas de ellas publicadas, según consigna su biógrafo Israel M. Moliner.

Dejó en preparación la novela Hijas y yernos, el libro de cuentos Letra menuda y la colección de poemas Voces del alma.