"DE COMO PEDRO (PETER) SE VISTIO DE CHOCOLATE EN CUBA"

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Cualquier niño cubano, cuando llega a una tienda a comprar su golosina preferida, seguramente le dirá al dependiente: por favor me da un peter. Puede tener forma de tableta, barra, o cualquier otra, ser de chocolate con almendras, con frutas, blanco o negro, duro o blando, etc.,  pero siempre si tiene como base al chocolate con leche será un peter.  Así de sencillo y claro define nuestro pueblo este importante producto cualquiera que sea su forma, sabor o fabricante. En realidad no sabemos cómo lo definen en otros países. Pero de lo que si estamos seguros es de que en ninguno lo hacen de forma tan rápida y singular como nosotros.

Son muchos los vocablos propios de nuestra habla popular que deben su existencia a las viejas marcas con que se anunciaban los productos que definen: Luz brillante, Frigidaire, etc.  A ellos dedicaremos una de nuestras estampas en las que mostraremos las propagandas de época que hemos podido reunir y que explican su origen. Sin embargo aunque el término que hoy nos ocupa pertenece al mismo grupo, su procedencia se mantuvo como una incógnita latente durante años en nuestro diario quehacer. Hasta que un encuentro casual vino a despejar nuestras dudas: revisando el tomo correspondiente al año 1912 de la interesante revista “La Política Cómica” encontramos varios anuncios o propagandas comerciales referidas a la marca Peter’s que al parecer fue la primera que comercializó las tabletas de chocolate con leche en Cuba. Al investigar más a fondo sobre el tema conocimos de la existencia del chocolatero suizo Daniel Peter (que en Ginebra, en el año 1875, fue el primero en elaborar una barra de chocolate con leche) cuyo quehacer tuvo sin dudas con el origen la marca en cuestión.

Aunque no hemos podido determinar en qué fecha precisa llegó al país no hay dudas de que el pueblo cubano con su sabiduría para resolver este tipo de problema uso la misma palabra que se repetía en la propia etiqueta que lo envolvía para definir con un único vocablo el delicioso producto que no podía ser pastilla, tableta, barra, etc., pues se hubiera confundido con otras múltiples ofertas del mercado de no agregársele el “de chocolate” detrás. Nada que fue una forma práctica de acortar y hacer más preciso nuestro “lenguaje cubano”. Y así la palabra peter, sin existir en diccionario alguno ni ser enseñada en la escuela,  se fue transmitiendo de padres a hijos hasta el día de hoy. No dudamos de que en su  momento pasará a ser acepada por nuestra Academia de la Lengua… Popular.

A continuación lo invitamos a recorrer la galería de imágenes adjunta donde podrá contemplar los diferentes anuncios o propagandas comerciales a los que hicimos mención. En realidad fue su exposición lo que nos motivó a preparar esta página pues la mayoría de ellos fueron diseñados con genial maestría por Jaime Valls, uno de los grandes creadores de nuestra historia gráfica. Su exposición bien merece una muestra en particular.