"LA GLORIA, PRIMERA COLONIA NORTEAMERICANA EN CUBA"

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A veces hay pueblos pequeños y olvidados que a pesar  de su poca relevancia resultan muy interesantes para los coleccionistas por la rareza de las diferentes piezas que surgieron durante su efímera existencia. Este es el caso de La Gloria, un pequeño enclave de colonos estadounidenses asentado en la costa norte de Camaguey durante las primeras décadas del siglo pasado. Referidos a él existen diversas piezas tales como libros, fotos, tarjetas postales, unas extrañas fichas usadas en su panadería, piezas filatélicas con inusuales franqueos motivados por la naturaleza de sus habitantes, etc. todas las cuales merecerían una página de este tipo.

En esta ocasión nos limitaremos a mostrar un interesante grupo de tarjetas postales a través de las cuales podremos contemplar el transcurrir histórico del poblado desde su fundación, florecimiento y posterior desaparición a través de imágenes de sus calles, de sus típicas construcciones,  de algunos de los colonos que lo crearon, de las escenas del trabajo en los naranjales que le dieron vida, etc.

Veamos a continuación una pequeña síntesis de su historia:     


Su surgimiento

A comienzos del siglo veinte, diversos grupos de colonos, procedentes de los Estados Unidos, fundaron y se asentaron en pequeños pueblos a lo largo del territorio cubano, sobre todo en las provincias de Camagüey, Oriente y Pinar del Río, así como en la Isla de Pinos. La primera de estas comunidades fue La Gloria, situada en las cercanías de la costa camagüeyana, a unas cuarenta millas al oeste de la ciudad de Nuevitas.

El domingo 7 de enero de 1900 salieron del puerto de Nuevitas tres pequeñas goletas que conducían a unos 200 colonos agrícolas, en su mayoría estadounidenses y algunos canadienses, al frente de los cuales iba el general Paul Van der Voort, subdirector de la Cuban Land and Steamship Company, que poco después llegaría a ser su presidente. A finales del año anterior un equipo de ingenieros y agrimensores enviados por la compañía habían parcelado una extensa área en el valle de Cubitas, y en esta ocasión los expedicionarios dirigidos por Van der Voort constituirían el núcleo fundacional de La Gloria, creación de la Cuban Land, llamada con propiedad la primera colonia norteamericana establecida en Cuba.

Una naturaleza adversa recibió a los colonos en una pequeña bahía considerada “el puerto de La Gloria”, donde más tarde se crearía otro pequeño enclave, Port Viaro, que sería el punto de entrada y salida, con escala en Nuevitas, de las comunicaciones con los Estados Unidos. Fango y malezas fue lo que encontraron los primitivos fundadores, lo que motivó que algunos de aquellos colonos regresaran de inmediato a su punto de partida, mientras los restantes se adentraban en un territorio inhóspito hasta llegar en la tarde del día 8, a cuatro millas tierra adentro, al sitio de su asentamiento definitivo, donde ya se hallaban algunas tiendas y bohíos ocupados por cubanos que trabajaban en el acondicionamiento del lugar. Allí surgió el pueblo de La Gloria, con una población de unos 160 colonos, entre hombres y mujeres, y unos 50 cubanos y otros tantos norteamericanos empleados de la Cuban Land, para un total aproximado de 260 habitantes.


Su desarrollo

La Gloria creció rápidamente, y al finalizar su primer año de existencia contaba con una amplia avenida central, confortables casas de madera al estilo norteamericano, iglesias para el culto protestante y el católico, logias fraternales, un hotel, un banco, la oficina de correos y los establecimientos comerciales necesarios para hacer llevadera la vida de sus pobladores. También se construyó una línea de ferrocarril hasta Port Viaro. Por su parte la Cuban Land distribuyó el área poblacional en lotes con un máximo de 50 x 150 pies (unos 700 metros cuadrados) para la construcción de viviendas, y las tierras aledañas en parcelas no mayores de 40 acres (una caballería y un cuarto) para el desarrollo de las plantaciones agrícolas. En esos terrenos se fomentaron sembrados de frutales y cítricos, principalmente piñas, plátanos, toronjas y naranjas, que constituyeron el sostén económico de la localidad. Cerca de La Gloria surgieron, con nuevos inmigrantes, otros poblados como Palm City, Boston, Garden City, y en la costa Port Piloto, que junto con Port Viaro eran los puertos por donde se exportaban las producciones agrícolas de la colonia, con precios muy favorables, hacia el mercado norteamericano, principalmente a las ciudades de Nueva York y Filadelfia.

En La Gloria llegaron a vivir más de mil norteamericanos, y en toda la región más de tres mil, además de decenas de canadienses, ingleses, alemanes y de otras nacionalidades europeas, junto con varios centenares de trabajadores cubanos y jamaicanos, que eran quienes desarrollaban las labores agrícolas.


Su declive final

Sin embargo, el esplendor inicial duro pocos años. Los agricultores de la primera colonia norteamericana en Cuba no pudieron competir con las plantaciones fomentadas por la United Fruit Company en la provincia de Oriente y la América Central, que poco a poco iban copando con sus exportaciones las principales plazas de la costa oriental de los Estados Unidos, haciendo mermar las compras que realizaban estos mercados de los productos agrícolas de La Gloria. Por último, la caída de los precios provocada por la Primera Guerra Mundial, más el hecho de que el recién construido ferrocarril entre Camagüey y Nuevitas no incluía en su recorrido a La Gloria, como al principio se había ofrecido, fueron factores determinantes en el derrumbe económico de la localidad, y para terminar con la agonía de aquellos pobladores, un huracán en 1932 destruyó totalmente los sembrados. Las familias norteamericanas fueron regresando a los Estados Unidos, algunas abandonando las plantaciones y otras vendiéndoselas a cultivadores cubanos, los que poco a poco fueron recuperando a la localidad, pero sin que llegara a alcanzar el florecimiento de sus primeros tiempos. Así con el paso del tiempo La Gloria quedó como un pequeño  pueblo más dentro de la geografía camagüeyana que alejado de las rutas principales del país fue pasando al olvido.

 

Deseando que esta muestra resulte de su agrado le invitamos a recorrer las imágenes de su galería. Aquellos que cautivados por esta historia deseen profundizar en el tema podrán ver otras postales de este grupo en la página “Las ciudades de la antigua provincia de Camaguey” (en construcción). También le recomendamos un libro (una de cuyas ilustraciones hemos incluido al final de la muestra)  que pronto incorporaremos a nuestra Biblioteca Virtual: “Pioneering in Cuba, by James M. Adams, Concord N. H., The Rumford Press, 1901”, publicado tempranamente con el fin de promover la emigración norteña hacia una añorada y efímera  “Gloria” que nunca llegó.

También queremos recalcar que relacionado con este pueblo y su historia existe un libro muy interesante del escritor cubano Enrique Cirules: Conversación con el ultimo norteamericano… Editorial Arte y Literatura… Habana 1973