"LAS MONEDAS DEL MOVIMIENTO 26 DE JULIO ACUÑADAS EN CARDENAS"

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Conocidas entre los coleccionistas como “Las monedas de Cárdenas” estas raras piezas, emitidas con la finalidad de recaudar fondos para la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, constituyen un magnifico ejemplo de la vinculación de la numismática con la historia de nuestro país. En cuanto a su clasificación podrían considerarse tanto como fichas particulares por la forma de su fabricación, como medallas por sus características o como monedas porque fueron emitidas en su mayoría con un valor determinado. Veamos a continuación una síntesis de la historia que rodea esta emisión.

El proceso insurreccional contra la dictadura batistiana, entronizada por un incruento golpe de estado el 10 de marzo de 1952, tuvo inicio con el asalto a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo, realizado el 26 de julio de 1953  lo cual daría lugar al surgimiento del Movimiento 26 de Julio, como organización de amplia base popular que desarrollaría la contienda en tres frentes de combate: la montaña, la clandestinidad y la emigración. Jóvenes estudiantes, obreros y campesinos, se enrolaron de inmediato en el clandestinaje conformando un ejército de simpatizantes anónimos que lucharon durante años hasta culminar en el triunfo de la Revolución Cubana el último día del año 1958. Entre aquellos sencillos combatientes, un joven obrero henequenero de la ciudad de Cárdenas, nombrado Julio López,  tuvo la original e inédita idea de montar un pequeño taller donde fabricar monedas alegóricas a la lucha revolucionaria, que después podrían ser vendidas con el fin de obtener fondos para las necesidades del Movimiento.

Sin necesidad de ningún documento o disposición jerárquica que lo autorizara, sólo con el apoyo de sus propios compañeros de ideales, comenzó su tarea en el mes de marzo de 1958, trabajando primero los diseños y llevándolos después a moldes de yeso, con los que luego realizaba la fundición de las piezas, utilizando para ello pedazos de estaño provenientes de chumaceras y otros elementos mecánicos rotos o en desuso. Poco a poco iba dibujando los motivos que se le ocurrían, siempre relacionados con la lucha insurreccional, a los cuales les incluía alguna leyenda alusiva, como una frase martiana o algún lema significativo del combate contra la tiranía.  Así surgieron monedas con los perfiles de Fidel, Raúl y Martí, así como escenas de la Sierra Maestra, el desembarco del Granma, armas y banderas de Cuba y el Movimiento 26 de Julio, dibujado todo con tosquedad y sin sentido artístico, a veces hasta con faltas de ortografía en las leyendas, pero inspirado por un afán revolucionario mediante el cual expresaba su sentimiento y su espíritu de colaboración con los hombres que combatían al ejército de la dictadura en las montañas del oriente y centro de la isla.

En total se fabricaron 14 monedas diferentes: la mayoría con un valor de 50 centavos, una con el valor de 1 peso y otras sin valor facial. Algunas fueron coloreadas con los colores rojos y negros de las piezas del movimiento 26 de Julio.

La cantidad de piezas que fueron fundidas no se conoce con exactitud, pues su autor no llevó ningún control sobre el particular, aunque reveló, con posterioridad, que había fundido, aproximadamente, unos 200 ejemplares de cada pieza. La mayor parte de estas monedas se vendió en la ciudad de Cárdenas y sus alrededores, mientras el resto fue distribuido por La Habana, Sagua la Grande, Cienfuegos y varios pueblos de la provincia de Matanzas. Todas eran vendidas, indistintamente, a precios diferentes, pero nunca por debajo de su valor facial, pues muchas veces el aporte del que la compraba era superior por su deseo de colaborar con la insurrección, aun cuando poseer una de estas monedas implicaba un riesgo que podía llevarlo a la prisión o a la muerte por la naturaleza de su mensaje.

En la galería de esta página estamos incluyendo las imágenes del anverso y reverso de las 14 piezas que hemos podido identificar, de algunas mostramos más de un ejemplar para que se puedan comparar las que fueron coloreadas con las que no lo fueron.

Para terminar queremos significar que la construcción de esta página ha sido posible gracias  a la generosa contribución del Sr. Isaac Rudman que nos ha permitido reproducir las piezas de su magnífica colección.