“GRANDES OBRAS DE UN ESCULTOR ALGO OLVIDADO: JOSE VILALTA SAAVEDRA”



Entre los elementos que hacen tan pintoresca a la ciudad de la Habana sus estatuas o grupos escultóricos ocupan un papel esencial. Revisando sus orígenes veremos como muchos datan de la etapa colonial, siendo concebidos por artistas europeos, que unas veces por encargo y otras mediante concursos, se ganaron el derecho a dejar su impronta a este lado del atlántico. En cuanto a los nacionales hay algunos que son ampliamente conocidos, como Jilma Madera con su “Cristo de la Habana” o Rita Longa - Premio Nacional de Artes Plásticas - autora de decenas de obras como el “Grupo Familiar de Venados” que se puede observar a la entrada del Parque Zoológico, la Virgen del Camino, etc. Sin embargo existe un escultor, José Vilalta Saavedra, del cual poco se habla a pesar de que nos dejó algunos de los trabajos más importantes y céntricos de la cuidad.

Para ser sinceros poco sabíamos de su existencia ni de que había sido el creador de tantas obras presentes en nuestro andar cotidiano. Fue el hecho de preparar la página correspondiente a los monumentos de la ciudad en la temática de “Tarjetas Postales” y más tarde conseguir una antigua foto suya - de grandes dimensiones y dedicada a un amigo al dorso - lo que despertó nuestra curiosidad y a la larga nos llevó a concebir este trabajo.
 


Por suerte la foto conservaba también pegado al dorso un artículo periodístico fechado el 4 de Enero de 1959, firmado por Edelmiro S. Castellanos gracias al cual conocimos de su vida y obra, además de ofrecernos una interesante perspectiva del desarrollo de las bellas artes en el país, acentuando el aspecto de la escultura.
 

Como es difícil de leer el texto de esta imagen por la limitación en dimensiones a que nos obliga el formato de esta página incluimos su transcripción al final.

Para comenzar  veamos cuales son las obras más importantes que nos dejó Vilalta y algunas imágenes que los recrean:
 

Monumento a José Martí en el Parque Central
Es la primera estatua que se erigió en Cuba en homenaje al Apóstol de nuestra independencia, al que reproduce de pie, con su vestimenta habitual, en actitud de hablar al público. Se levantó en el Parque Central y su inauguración oficial tuvo lugar el 24 de febrero de 1905, en el décimo aniversario del inicio de la Guerra de Independencia, inspirada y organizada por Martí. Fue develado por el Presidente Tomás Estrada Palma y entregado al Alcalde de La Habana por el General Emilio Núñez, presidente de la Asociación de Monumentos a Martí.


Monumento de Francisco de Albear y Lara
Consiste en una estatua de mármol en el centro de una fuente, y reproduce la figura, de pie, del célebre ingeniero Francisco de Albear, constructor, entre otras obras, del Acueducto de Vento, al que después de su muerte se le dio el nombre de Acueducto de Albear. El monumento fue inaugurado el 15 de marzo de 1895 en la Plazoleta de Albear, entre las calles Monserrate, Bernaza, Obispo y O’Reilly, en La Habana Vieja.

 


Monumento y Panteón de los Estudiantes
Otro monumento erigido en el Cementerio de Colón, realizado en mármol de Carrara, en memoria de los ocho estudiantes de Medicina fusilados por el gobierno colonial el 27 de noviembre de 1871, acusados injustamente por miembros del Cuerpo de Voluntarios de haber violado la tumba del periodista español Gonzalo de Castañón. Fue inaugurado en 1890 con el traslado al mismo de los restos de los estudiantes. En 1910 fue también sepultados allí los restos del doctor Fermín Valdés Domínguez, reivindicador de los estudiantes, y más tarde se depositaron también en el panteón los restos de sus dos defensores en el juicio, el Teniente Coronel español Federico Capdevila, en 1904, y el cubano doctor Domingo Fernández Cubas, en 1908.

 

Grupo escultórico del Cementerio de Colón (de las Virtudes)
Este monumento, obra en mármol de  Vilalta de Saavedra, está situado en lo alto de la portada principal del Cementerio de Colón, y representa las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad, siendo esta última la que sobresale al centro.

 

Transcripción del artículo en cuestión:

En el siglo XIX se produce en Cuba  - principalmente en La Habana -  un notable auge en las Bellas Artes. La arquitectura del neoclásico cambia el aspecto de la capital. En los primeros años de la centuria se dictan nuevas órdenes para la supresión de los bohíos de techo de guano y los bajareques en los barrios de Extramuros, que en 1841 son demolidos. Veintidós años después es derrumbada la muralla en la calle del Egido y su continuación, Monserrate.

En este siglo se construyen edificios como el de la Real Aduana, demolido en 1946: el Mercado de Colón, llamado Plaza del Polvorín, y el Mercado de Tacón o Plaza del Vapor, ya destruidos; el de la Diputación Provincial, en San Juan de Dios y Aguiar, en cuyo lugar hoy se levanta otro de varios pisos; el teatro Martí  - donde celebró sesiones la Constituyente de 1901 - ; el de Neptuno y Zulueta, donde estuvo en los primeros años del novecientos el reaccionario Diario de la Marina y al que posteriormente se le agregaron dos pisos para establecer el Hotel Plaza: la Manzana de Gómez y el actual hotel Inglaterra.

En este periodo, la burguesía criolla y española construye palacios como el de la familia Aldama, en Simón Bolívar (antes de la Reina), Amistad y Enrique Barnet (antes Estrella), hoy en proceso de restauración para el Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias; el del Marqués de Almendares, en Compostela y Luz; de los condes de Santovenia junto al Templete, del Marqués de Larrinága en Lamparilla y Cuba; de los condes de Casa Moré, luego de los marqueses de Villalba. en Monserrate y Avenida de Máximo Gómez (antes Monte); de los marqueses de Balboa, en Patricio Lumumba (antes Egido), Ignacio Agramonte (antes Zulueta). Gloria y Apodaca, donde estuvo el Gobierno Provincial, hoy en restauración para el Instituto de Historia de la Academia de Ciencias.

En la pintura se da el arte más fecundo del XIX cubano; Vicente Escobar Florez  - el primer retratista cubano - . Antonio Herrera, Pio Du Brocp, Federico Martínez, Armando Menocal  - que se incorpora a la guerra del 95 - , Esteban Chartrand, José Joaquín Tejada, Miguel Melero, José Arburu Morell, Guillermo Collazo y el español Víctor Patricio de Landaluze.

La escultura dota a La Habana de estatuas, fuentes, monumentos sepulcrales y otras piezas en las que se destacan los italianos Guiseppe Gaggini, autor de la Fuente de la India o Noble Habana; J. Cucchiari, autor de la estatua de Cristóbal Colón, situada en el patio del antiguo Palacio de los Capitanes Generales, hoy Museo Histórico “Emilio Roig de Leuchsenring". y Pietro Costa, junto con el francés Phillippe Garbielle, autor de la estatua de Isabel II que estuvo en el Parque Central, hoy en el Museo de Cárdenas, y de los bustos de José de la Luz Caballero. Félix Varela, Antonio Bachiller y Morales y otros, qué se hallan en la Universidad de La Habana, y los españoles Antonio Sola y Agustín Querol.

Con las obras de estos extranjeros, conocemos las de los primeros escultores cubanos: Miguel Melero, el primer cubano que ocupa la dirección de la Escuela de San Alejandro; Guillermina Lázaro  - la primera mujer que hace escultura en Cuba – y José Vilalta Saavedra, nacido en la Habana el 21 de Diciembre de 1865, que es quien nos dejara obras más conocidas.

Vilalta tuvo como protector a un marmolista y escultor de Cienfuegos – Miguel Valls – y después estudió en Islas Canarias bajo la dirección de Fernando Péllicer, de allí pasó a Florencia y Roma, donde ganó varios premios. En Italia hizo varias obras y en La Habana nos dejó la estatua del ingeniero Francisco de Albear y Lara, constructor del acueducto que lleva su nombre. La estatua fue hecha en Florencia, en 1893, y es colocada en 1895 en el antiguo Parque de Monserrate en esta calle entre las de Obispo y O'Reilly y desde entonces es conocido por el Parque de Albear. Es suya también la estatua de José Martí realizada en Roma, en 1903, Aunque de reducidas proporciones  - dice un crítico -  muestra nobleza de concepción y una más completa técnica.

En el cementerio de Colón, cuya construcción fue iniciada en octubre de 1871 por el arquitecto Calixto de Loira, y terminada en octubre de 1878, se halla la obra más conocida del escultor Vilalta Saavedra. El 27 de noviembre de 1889 fueron trasladados los restos de los ocho estudiantes de Medicina  - fusilados en 1871 -  desde el panteón de la familia Álvarez de la Campa al lugar donde el artista cubano construyera el monumento a la memoria de los jóvenes inmolados.

Su trabajo no satisfizo en la época, y él aclaró en entrevista a la prensa: “...he concebido el monumento basándome en el punto filosófico / que en mi concepto es la conciencia pública, que a través del tiempo, justifica la inocencia. No podía realizar ningún otro tema que envolviera una alusión política, cosa que es lo primero que se ha advertido en el concurso".

La discutida obra  - costeada por suscripción popular -  fue enjuiciada por el profesor de Historia del Arte, Luis de Soto, con estas palabras: “...no estuvo el artista a la altura del asunto a conmemorar”, en tanto el grupo simbólico de las Virtudes  -  realizado a la entrada del cementerio de Colon por Vilalta  -  era considerado como su mejor obra.

Fin del articulo.
 

Ya que el protagonista de esta página cuenta en estos momentos con un buen trabajo en la gran fuente con que contamos los cubanos -  EcuRed - no queremos dejar de incluirlo pues nos ayuda a ahondar en su vida y obra:

José Vilalta Saavedra nació en La Habana el 27 de enero de  1862.

Estudió en el Colegio San Carlos y más tarde pasó a la ciudad de Cienfuegos, ingresando en el taller del marmolista y escultor Miguel Valls, donde en poco tiempo hizo tan grandes progresos en el Dibujo y el Modelado, que el referido Sr. Valls, al observar su aplicación y comprender sus grandes aptitudes para la Escultura decidió embarcarlo para Italia, pagando su estancia de su peculio particular.

Allí ingresó en la Academia de Bellas Artes de Ferrara, siendo considerado como uno de los alumnos más distinguidos de la citada Academia.

Más tarde se trasladó a Florencia, donde continuó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de esa ciudad, montando su propio taller allí, donde fue visitado por la sociedad y artistas de la época.

Enfermo y sin encontrar modos de subsistencia en la Cuba republicana, regresó a Italia, falleciendo en Roma el 16 de marzo de  1912.

Obras emplazadas:

En Cuba:

Monumento a los 8 estudiantes

José Vilalta se dio a conocer en Cuba cuando en el concurso para la erección del monumento a los ocho Estudiantes de medicina fusilados en 1871, obtuvo con su proyecto el Primer Premio y su ejecución. En Cuba y el extranjero realizó numerosos trabajos entre los más importantes se encuentran:

El de los ocho estudiantes de medicina fusilados el 27 de noviembre de 1871, y fue el primer monumento hecho en Cuba de un artista cubano entre las curiosidades que distinguen a este lugar están las ocho tumbas simbólicas en forma de canteros o jardineras, con las cuales se rinde tributo a los estudiantes de Medicina, fue terminado en 1889.

La Milagrosa

En la Necrópolis Cristóbal Colón en La Habana, las figuras que coronan la puerta principal (Las virtudes) y los relieves religiosos en torno a los muros del cementerio: La Crucifixión y La resurrección de Lázaro. Creó el monumento en el lugar más visitado en la Necrópolis de Colón, la tumba de Amelia Goyri de la Hoz, conocida como La Milagrosa, Vilalta talló la escultura de una sola pieza de mármol de Carrara, y terminó la obra en 1909. El monumento al brigadier Francisco Albear en la plaza de su nombre; el del Dr. Joaquín Albarrán y el del flautista Solís en Sagua la Grande; el busto de Felipe Poey en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, y otros muchos en diversas ciudades de la Isla.

Martí del Parque Central

La primera estatua erigida en Cuba a José Martí fue levantada en el Parque Central de La Habana, frente al actual Hotel Inglaterra, el 24 de febrero de 1905, ocupando el espacio de una similar de la reina Isabel II retirada de su pedestal en 1899.

Es en ese lugar donde se yerguen veintiocho palmas reales en alusión al día del natalicio del Apóstol, en enero de 1853. Vilalta empeñó sus ahorros y pertenencias para completar el precio estipulado para la ejecución del Monumento a José Martí en el Parque Central de La Habana.

En Italia:

El monumento Ellena en el cementerio de Pisa; el monumento a Ciro, presidente de la corte de apelaciones de Florencia en esa ciudad, y muchos bustos y trabajos comerciales.