EL PERIODICO "EL MUNDO" A TRAVES DE SUS VARIADAS TARJETAS POSTALES

Fueron varias las publicaciones periódicas cubanas que a inicios del siglo pasado usaron la publicación de tarjetas postales como un medio de difusión y propaganda que las ayudaba a triunfar entre la fiera competencia editorial de la época. Entre ellas, el conocido periódico El Mundo fue uno de los que más importancia le dio a este mecanismo. Se podría decir que dicho órgano participó en todas las series de postales del género emitidas en Cuba:

-La inicial de 1902, impresa en talleres cubanos, a veces las mismas imprentas de dichos medios.

-La encargada a finales de la primera década a la ¨Osnabrucker Papierwaren Fabrik¨ de Berlín, la más importante casa impresora dentro de la historia de las tarjetas postales. En esta serie participaron catorce publicaciones diferentes convirtiéndola en una de las más coleccionadas e importantes de la historia grafica cubana.

-Las de tipo fotográfico o romántico, emitidas en Francia en la década del veinte con la imagen de niños vendedores que exhiben las planas de las publicaciones en primer plano.

-Las preparadas por diseñadores y caricaturistas del patio con las imágenes de figuras ilustres o temas políticos del momento.

-etc.


Aunque estas piezas pueden ser contempladas en la página dedicada a las publicaciones periódicas cubanas en la temática dedicada a las tarjetas postales dentro de la sección de las "Galerías" hemos dedicado esta estampa a mostrar algunas de la más hermosas producidas por dicho órgano aprovechando a la vez la ocasión para incluir una pequeña síntesis sobre su larga e interesante historia:


El Mundo - Fundación y localización…

El periódico “El Mundo”, órgano de prensa de tendencia estrictamente nacionalista y uno de los más importantes del país, considerado como el vocero legítimo de la opinión pública cubana, fue fundado el 11 de abril de 1901, por el cubano Rafael R. Govín y Gregorio de Tejada, de familia matancera aunque nacido en Estados Unidos, y su primo, también de Matanzas, José Manuel con los mismos apellidos. Algunos textos mencionan sólo a Rafael como el fundador, mientras otros aclaran que éste fue quien aportó el dinero, dos mil pesos, para financiar la creación del periódico, pero fue su primo José Manuel Govín quien inscribió, a su nombre y con su firma, la solicitud para la publicación ante el Gobierno Provincial de La Habana, el 23 de marzo de aquel año, y a la vez realizó las gestiones en la Administración de Correos para obtener la franquicia postal y más tarde representó a la nueva empresa en todos los actos relacionados con la fundación, como su director y propietario.

El periódico ocupó durante sus primeros años de vida un local del edificio situado en la calle Zulueta número 28, donde radicaba la imprenta “La Propaganda Literaria”, que se hizo cargo de la publicación del diario y le cedió el espacio para sus oficinas. El edificio resultó destruido por un incendio y el periódico fue trasladado, en la década del 30, a una moderna edificación, aun a medio construir, en la esquina de las calles Virtudes y Águila, donde se mantuvo durante todo el resto de su existencia.


Los redactores

En su inicio el diario tuvo como Jefe de Redacción a Alfredo Martín Morales, y entre sus redactores políticos contaba, en primer término, con Manuel Márquez Sterling, a quien siempre le encomendaban las informaciones de mayor importancia, así como Luis Carbó, Alvaro de la Iglesia, Rafael Pérez Cabello, Sergio Cuevas Zequeira y el futuro congresista José Manuel Cortina. Como redactor de arte y teatros estaba Miguel González Gómez; la crónica social estaba a cargo de Próspero Pichardo, mientras la religiosa era cubierta por Alberto Potts y la sección de modas por Avelina Correa. Tenía además un cuerpo de reporteros que incluía a Teodoro Creus, Arturo Solano, Oscar Fernández, Santiago Fraga, Leonardo Diago y Manuel Gutiérrez.


Sus primeros tiempos

“El Mundo” fue siempre un diario defensor de la nacionalidad cubana, y como tal criticó fervientemente, con el brío revolucionario de aquellos tiempos, al gobierno interventor norteamericano. Nacido un año antes de la instauración de la república, sirvió para orientar a la opinión pública sobre el derrotero que debía tomare para mantener siempre en alto el espíritu de la Patria independiente y soberana. Tuvo su representación en la Asamblea Constituyente que preparaba la Carta Fundamental de la República y combatió desde su primer número a la Enmienda Platt, reclamando que la nación cubana surgiese sin trabas ni limitaciones  Su protesta fue tan viril que causó conmoción en todo el país, haciendo que sus siguientes ediciones, en las que mantenía su posición invariable en defensa de los destinos de Cuba, se agotaran rápidamente en las manos de un pueblo que le dio de inmediato su aprobación y apoyo. Cuando finalmente fue derogada la Enmienda Platt, en 1934, “El Mundo” celebró por todo lo alto aquel acontecimiento dedicando una edición especial en la que se congratulaba de que se hubiera hecho justicia, al fin, a los derechos soberanos de Cuba.

Ya desde aquellos tiempos el periódico incluyó en sus páginas, la caricatura, el grabado y las crónicas deportivas. Todos los días publicaba algunos fotograbados, en su mayoría de personajes y sucesos extranjeros, que los lectores aceptaban con gran satisfacción. Un reportaje que sorprendió al público fue al reorganizarse, en 1906, el Cuerpo de Bomberos de La Habana, que el diario reportó con abundantes fotografías de los nuevos funcionarios del Cuerpo y del banquete de celebración de los bomberos.

“El Mundo” no perdonaba los defectos que tenían los tranvías eléctricos y en el propio año de 1906 publicaba una caricatura sobre dicho transporte con una leyenda que decía: “The Havana Cangrejo Company siempre pa’trás... pero el dinero del público siempre pa’lante”.  Asimismo fueron muy gustadas las famosas crónicas deportivas creadas por Víctor Muñoz, “Frangipane”, en las que el periodista se tomaba las más extraordinarias libertades con la terminología inglesa de los deportes.


Las ediciones dominicales

Las ediciones dominicales del periódico “El Mundo” incluían la sección “El Mundo Ilustrado”, que constituyó la sensación periodística no sólo de La Habana sino de todo el país. La portada de esa sección llevaba siempre una tricomía con un excelente dibujo, que se prestaba para ser recortado con propósitos decorativos, y en ella había lectura para toda la familia, incluso los niños, y además abundante material gráfico. Allí también lanzó el periódico una campaña pública a favor de la creación de escuelas normales para maestros, la que se vio coronada con el éxito. Con la instalación de una nueva rotativa en 1919 se introdujeron las páginas en colores, con los “muñequitos” tomados de los periódicos norteamericanos, como la pareja de “Benitín y Eneas”, que se hicieron populares y muy queridos por la población infantil.


Reorganizaciones del periódico

En marzo de 1913 José Manuel Govín readquiere, por cien mil pesos, el periódico que había cedido mediante una compra simulada, en septiembre de 1906, a su primo Rafael R. Govín.  La empresa queda conformada por el citado José Manuel Govín como Presidente y Director, Antonio Herrera como Vicepresidente, Roque Madán como Secretario y Raúl Mediavilla como Tesorero. El capital fue colocado en acciones al portador, de las cuales José M. Govín se reservó la casi totalidad.

En 1917 fallece Herrera y lo sustituye Rafal Arús, mientras José Manuel Govín aspira a un asiento en el Congreso de la República y su nombre desaparece de la cabecera de la página editorial y se incluye, en su lugar, el de Rafael R. Govín, como apoderado general de la empresa editora, mientras es nombrado Gastón Mora como editorialista y director.


La crisis de 1926

El año del terrible ciclón que azotó a La Habana fue también un año de crisis para “El Mundo”. En el mes de febrero falleció de súbito en Montecarlo el primo norteamericano Rafael R. Govín, Apoderado General del diario. José Manuel Govín, el fundador y Director durante muchos años, estaba en uso de licencia como Presidente por su estado de salud, y falleció el 14 de noviembre, quedando sus herederos excluidos de la empresa, que pasó a propiedad de los herederos de Rafael R. Govín, los cuales residían fuera de Cuba. En esta situación, el diario quedó bajo el cuidado de los restantes directivos de menor categoría hasta que en 1928 asumió la dirección de “El Mundo” el doctor Ricardo R. Lancís, ex-magistrado y ex-Secretario de Gobernación y persona muy respetada por su carácter independiente. La administración quedó a cargo de Enrique Moreno, uno de los primeros reporteros del periódico en 1901, y Rafael R. Govín, hijo, se estableció en Cuba y retuvo el puesto de Apoderado General que había tenido su padre.


Su clausura en tiempos de Machado

Las protestas populares contra el gobierno de Gerardo Machado fueron apoyadas activamente por el periódico “El Mundo”, que reflejaba a diario en sus páginas los atropellos de la dictadura sobre la población habanera, lo que hizo que el 10 de enero de 1931 el periódico fuera clausurado durante veinte días. Sin embargo, ocurrió algo curioso. El personal de la empresa, que no podía publicar ninguna información, fundó un nuevo diario, “Ahora”, dirigido por Guillermo Martínez Márquez, y lo publicó durante esos veinte días, hasta el 30 de enero, con gran éxito editorial. Este hecho, en realidad, fue una hábil estratagema de los trabajadores de “El Mundo” para continuar su publicación.


Las nuevas empresas

Después de sufrir graves quebrantos económicos que lo hicieron peligrar, “El Mundo” resurgió como gran órgano de opinión en 1939, cuando una empresa editora integrada por el doctor Pedro Cue y Arturo García Ruiz, se hizo cargo del periódico y realizó importantes inversiones para mejorar sus servicios informativos y su equipamiento técnico. Ambos propietarios carecían de experiencia periodística, pero se asesoraron con el doctor Jorge L. Martí, redactor del diario, que se convirtió en jefe de información, y otros veteranos del periodismo. Sin embargo, surgieron discrepancias entre los dos dueños y se produjo una ruptura, quedando al final Pedro Cue como propietario único. En lo que respecta al prestigio de la publicación, ésta se benefició con la dirección y administración del doctor Cue, pero sin lograr que volviese el entusiasmo por los grandes triunfos periodísticos de antaño.

Diez años duró la propiedad del doctor Cue, hasta que éste, enfermo y sin el entusiasmo periodístico de otros tiempos, vendió el periódico, en 1949, a una nueva empresa que tomó el nombre de Compañía Editorial El Mundo, S.A., regida por Amadeo Barletta, Eliseo Guzmán, José M. Martínez Zaldo y Luis Botifoll, quienes llenos de energías y de recursos recuperaron los sueños de grandeza y de gloria periodística que tuvieron sus fundadores en 1901. En menos de dos años se finalizó la construcción del edificio que ocupaba y que estuvo interrumpida durante veinte años, se modernizó la imprenta y la circulación alcanzó niveles extraordinarios, llegando en determinados momentos a ediciones de cuarenta páginas, con la participación de grandes editorialistas como Carlos Lechuga, Antonio Iraizoz, Manuel Bisbé y Herminio Portell Vilá, que mantuvieron la línea independiente de “El Mundo” mediante sus campañas sobre cuestiones fundamentales de gobierno, de bienestar popular y de ilustración ciudadana, haciendo valer su lema inalterable: “El periódico de todos los cubanos”.

Hasta aquí esta corta reseña que esperamos habiendo resultado de su agrado sirva para incitarlo a visitar la página dedicada al tema a que hicimos referencia al inicio de esta estampa.